Virus por Zaida Kersten/Desierto por Nicola Lorusso

Virus

A veces sucede que te anuncian una mala noticia, relacionada con la salud y el paso de tiempo. Entonces los ojos se te nublan, el cuerpo se estremece, el corazón se acongoja y te desesperas. Y así empiezas a vivir día tras día, con un sentimiento de tristeza y de mucho dolor. Te levantas con un gran peso encima y una gran incertidumbre de lo que puede o no acontecer.

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Repentinamente todo se torna lúgubre, infecto e inquietante. Tus pensamientos te juegan malas pasadas y surge el fatídico sentimiento de culpa. Entonces el miedo se acrecenta, te sientes frágil y miserable.

Así es como surgió esta serie fotográfica. Es el fruto de lo que pasé durante aquellos largos días de verano en los que era incapaz de ver el sol y sólo deseaba encontrar un halo de luz y de esperanza…

Zaida Kersten

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Marco Perilli

Breve ensayo sobre el desierto

A Nicola Lorusso

¿Qué cosa es el desierto?

Responder a esa pregunta es negar la evidencia, contradecirse, eludir los enigmas del discurso. El desierto es el boceto de la tierra, la libreta de apuntes de un Dios perdidamente loco, un monólogo asocial de la historia, un tumor que infecta al mapamundi, la metáfora boba de una luna desolada, piedra y luces y arena que divisan un grano en el horizonte.

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¿Pero qué es el desierto?

Mirémonos adentro, el desierto es un laberinto.

[…]

Después viene la noche.

Ya no está el laberinto. Aparecen los fantasmas, cada punto amenaza con ser el centro.De noche el desierto se mueve.

Si en el momento de cogerlo en falta giramos de golpe la cabeza, nos sorprende en otra postura, en otra distancia, somos nosotros los que somos nuevos para esta vida. Ellos están aquí desde mucho antes que siempre fuera verbo. (Luego lo transformamos en adverbio, pero un breve ensayo sobre el desierto no puede más que radicar, como una opuntia en extinción en un oasis quemado por legítimas conquistas).

[…]

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Un fotógrafo y tres piedras, de noche, en el desierto. Tal vez son los faros de un auto, tal vez la técnica del hombre, la voluntad de acción, tal vez otras razones. Pero el ojo de un fotógrafo de noche en el desierto nos advierte que es riesgoso cantar victoria sobre el mundo al centro de nuestro laberinto.

(Traducción de Marisela Valdés)

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